Ya todos sabemos que "toda forma de poder debe ser cuestionada". Y con eso, qué hacemos?

viernes, 30 de octubre de 2009

Más Honduras

Firman la restitucion de Zelaya


El presidente del gobierno de facto de Honduras, Roberto Micheletti, aceptó este jueves un acuerdo para restituir al depuesto mandatario Manuel Zelaya en el poder, previo consentimiento del Congreso, para poner fin a la crisis, según lo consignó en un comunicado.

"Me complace anunciar que hace unos minutos autoricé a mi equipo negociador a firmar un acuerdo que marque el inicio del final de la situación política del país", señaló Micheletti en una declaración en la Casa Presidencial.

Sobre "la posible restitución de Zelaya a la presidencia (...) mi gobierno ha decidido apoyar una propuesta que permite un voto en el Congreso Nacional, con una previa opinión de la Corte Suprema de Justicia, para retrotraer todo el poder ejecutivo previo al 28 de junio del 2009", precisó Micheletti.

"Siempre hemos sido firmes que es la Corte Suprema de Justicia que debe decidir la posible restitución del señor Zelaya, pero también entendemos que nuestro pueblo reclama pasar la página de nuestra historia en estos momentos difíciles que vive Honduras", precisó el mandatario de facto.

Otros puntos del acuerdo son la formación de un gobierno de reconciliación, rechazo a la amnistía política, la realización de elecciones el 29 de noviembre y la transferencia de la autoridad de las Fuerzas Armadas al Tribunal Supremo Electoral, entre otros puntos.

Asimismo, ambas partes negociadoras acordaron crear una comisión de verificación para hacer cumplir los puntos del acuerdo, otra Comisión de la Verdad para investigar los sucesos antes, durante y después del golpe de Estado que depuso a Zelaya, el 28 de junio pasado.

"También solicitamos a la comunidad internacional derogar todas las sanciones contra Honduras y enviar observadores internacionales a las elecciones presidenciales" del 29 de noviembre, señaló.

Micheletti exhortó a Zelaya y a su comisión negociadora a que "apoyen este acuerdo" porque "el pueblo hondureño reclama un acuerdo final y ésta es una extraordinaria oportunidad para lograrlo".

"Esperamos que este acuerdo sea el principio de lograr una nueva reconciliación que tanto necesitan y desean los hondureños", dijo Micheletti tras agradecer "inmensamente" la contribución de Estados Unidos, la Organización de Estados Americanos (OEA) y del presidente costarricense y mediador inicial en la crisis, Oscar Arias.

El mandatario costarricense fue el autor del proyecto aprobado este jueves por las comisiones negociadoras de Zelaya y Micheletti.

Allan McDonald

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miércoles, 28 de octubre de 2009

Honduras

Honduras, el agro: "No habrá producción el próximo año, viviremos una hambruna general"

El dirigente de Vía Campesina y del Frente Nacional Contra el Golpe de Estado en Honduras, Rafael Alegría, habla de la alarmante situación del agro: “Viviremos una hambruna general... los golpistas, prácticamente han desarticulado al campo”. Acepta charlar durante la manifestación frente al Congreso Nacional, en el día 121 de Resistencia: “Ahora mismo estamos desafiando las medidas represivas de la dictadura”.

Rafael Alegría(1953) fue detenido el 25 de julio, durante seis horas y de forma ilegal, por la policía hondureña. Inicia la charla sacando cuentas de los diputados que respaldarían al Presidente Manuel Zelaya: “La bancada de oposición del Partido Liberal, más 20 diputados nacionales en Resistencia y seis legisladores de la Unificación Democrática, en total constituirían 76 diputados. Le estamos exigiendo al señor Pepe Lobo, candidato a la presidencia, que él y su partido político tienen en sus manos la posibilidad de derogar ese decreto y restituir el orden constitucional”

–¿Por qué decidieron manifestarse este día frente al Congreso?

–Son 121 días de lucha de la Resistencia, ahora lo hemos hecho frente al Congreso porque los diputados aprobaron el decreto en el cual llevaron a Micheletti al poder ejecutivo, sellando el golpe de Estado; los diputados ahora tienen la facultad de derogar ese decreto, Micheletti no tiene la mayoría en la Cámara de diputados, sino la bancada de oposición del Partido Liberal, más 20 diputados nacionales en Resistencia y 6 legisladores de la Unificación Democrática, en total constituirían 76 diputados. Le estamos exigiendo al señor Pepe Lobo, candidato a la presidencia, que él y su partido político tienen en sus manos la posibilidad de derogar ese decreto y restituir el orden constitucional.

–¿De ahí que el presidente Zelaya solicita que sea el Congreso la sede para debatir su restitución?

–Exactamente, por eso Micheletti quiere llevar el caso a la Corte Suprema ahí son unos magistrados golpistas, en el Congreso Nacional no tienen mayoría.

–¿Qué dice ante la supuesta “normalidad” del régimen de facto para ir a las elecciones?

–Compañero, somos claros, no puede haber un proceso electoral, democrático y transparente con el presidente Zelaya electo por el pueblo hondureño refugiado en la Embajada de Brasil, con un Tribunal Supremo Electoral ilegal manejado por instancias del Partido Liberal y del Nacional, con presos políticos, con cercos policiacos, con un país militarizado, no hay posibilidades, con una Corte Suprema golpista, con un Ministerio Público carente de toda noción de Justicia; hay que readecuar todo esto para abrir el proceso electoral, por eso la Resistencia ha llamado a deslegitimar el proceso y declararlo una farsa electoral.

–Hace referencia al cerco militar, ¿y las violaciones a los derechos humanos?, ¿qué informaron a la delegación del Alto Comisionado de Naciones Unidas?

–Informamos personalmente a la delegación del Alto Comisionado de Derechos Humanos de la ONU que visita el país, ya recogieron toda la información, tomaron nota de nuestras denuncias, será un informe contundente de las violaciones a los derechos humanos: hay asesinados, heridos, golpeados, mujeres violadas, es increíble el número de agredidos y víctimas. Creemos que la Comisión de Derechos Humanos de la ONU ha respondido y documentado todas nuestras denuncias.

–Anoche vivimos un clima de nerviosismo militar, retenes a las afueras de Tegucigalpa, en respuesta al asesinato del coronel Jiménez, ¿tienen información en el sentido de un crimen político por lealtad al presidente Zelaya?

–No tenemos mucha información al respecto, hay diferentes rumores, se menciona que el coronel Concepción Jiménez era amigo del Presidente Zelaya, pero yo personalmente no conocía al militar, hay que investigar. Lastimosamente los cuerpos de investigación no hacen su trabajo, sería importante saber las causas de su muerte.

"Lo que puedo asegurarle que la Resistencia tiene por principio ser un movimiento absolutamente pacífico y no tiene ninguna responsabilidad con esa muerte y con otras que se puedan generar, condenamos el terrorismo de Estado y exigimos una investigación para determinar quiénes son los responsables materiales e intelectuales del asesinato del militar".

–La dictadura se inventó una nueva disposición ilegal, donde los obliga a pedir permiso por cada manifestación, ¿se trata de un estado de ditio disfrazado?

–Definitivamente, el derecho a movilizarnos, a tener manifestaciones públicas y pacíficas sin pedirle permiso a nadie lo conquistamos hace 55 años y lo establece la Constitución de la República; ahora nos piden notas donde digamos, cuántas personas se van a movilizar, dónde vamos a ir, qué vamos a decir, pero esa censura no la vamos a permitir. Ahora mismo estamos desafiando las medidas represivas de la dictadura.

–¿Es un contrasentido la disposición dictatorial durante un proceso electoral?

–Exactamente, y es violatoria de toda norma, inclusive para un proceso electoral, lo que pasa es que a Micheletti y Elvin Santos no le afectan esas medidas; las aplican a unos, no a todos.

–Usted representa al sector campesino en el Frente Nacional Contra el Golpe de Estado, ¿cuál es el panorama del agro hondureño?

–En el campo hay una situación fatal, primero los problemas de poca lluvia, no se sembró a tiempo, no existen financiamientos, es nula la atención del Estado, como consecuencia no habrá producción el próximo año; viviremos una hambruna general por la negativa de Micheletti a buscar una salida política, se viene una crisis alimentaria, no por culpa del campesino, sino por culpa de los golpistas, prácticamente han desarticulado al campo.

–¿Y la obstrucción a la Reforma Agraria?, ¿quién resguarda los expedientes del INA?

–El Decreto 18-2008 que impulsó el presidente Zelaya con los campesinos ha quedado detenido, porque las autoridades golpistas se aliaron con los terratenientes y ahora nadie tiene seguridad de los documentos que resguardaba el Instituto Nacional Agrario (INA) después de que desalojaron a los campesinos, es enorme el riesgo de que se pierdan los expedientes que favorecían a los campesinos en la regulación de la tenencia de la tierra.

–¿Qué aportaría el sector campesino en una Asamblea Constituyente?

–El 58% de la población hondureña es rural, eso significa que los campesinos, los indígenas y los sectores rurales tendrían una participación activa y propositiva en una Asamblea Constituyente, además los recursos del país son fundamentalmente: la tierra, el agua, los bosques, las minas y las semillas, así que buscaríamos la recuperación de todos los recursos rurales para el bien de todo el país, no como ahora que están al servicio de 10 familias y de las trasnacionales.

–¿Qué capítulos deben revisarse del Tratado de Libre Comercio entre Honduras y Estados Unidos?

–Nosotros tenemos que garantizar la soberanía alimentaria, el comercio justo en el Mercado Común Sudamericano, hay que denunciar ese Tratado de Libre Comercio porque favorece exclusivamente a las maquiladoras, exportadores y a los grupos de grandes productores, pero a los campesinos no les sirve de nada, por el contrario el TLC distorsiona al mercado local.

–Durante la dictadura de Micheletti ¿se han elevado el número de narcoavionetas y paramilitares colombianos en el campo?

–Es terrible, con Micheletti se ha incrementado el narcotráfico y la violencia, la ONU denunció la presencia de paramilitares colombianos en Honduras, pagados por los empresarios y terratenientes, que podrían estar actuando, por ejemplo recientemente asesinaron a un maestro en Santa Bárbara y van apareciendo otros muertos. Pero la Resistencia continuará a pesar de las amenazas y los crímenes de lesa humanidad.

–Finalmente, ¿tenemos Resistencia para rato?

–Hay Resistencia para rato, ahora nuestro objetivo es deslegitimar esta farsa electoral, luego vamos por la Asamblea Constituyente, nadie la detiene.

Por Mario Casasús

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Globalización imperial y movimientos sociales en Latinoamérica

Introducción

El crecimiento sin obstáculos del capitalismo euroestadounidense después de la caída del comunismo soviético y europeo, la conversión de China e Indochina al capitalismo de Estado y el auge de dictaduras militares de libre mercado en Latinoamérica, respaldadas por EE.UU., dan un nuevo ímpetu a la construcción occidental imperial llamada “globalización”.

El proceso de globalización fue el resultado de condiciones ‘externas’ e ‘internas’ y coaliciones de clase incrustadas en la estructura social tanto de los países imperiales como de los países ‘recipientes’ u objetivos. La expansión del capital no fue ni un proceso lineal o de expansión (acumulación) continuada ni uno de colaboración sostenida de los paises objetivos. Las crisis en los centros imperiales y las transformaciones de los regímenes en los países colaboradores afectaron al flujo de capital, al comercio, a las normas y a las regulaciones.

Una de las consecuencias no pretendidas de la ascensión de las clases dominantes globales fue el surgimiento de movimientos sociales a gran escala y tumultuosos, especialmente en Latinoamérica, que retaron a los gobernantes, ideología e instituciones que mantenían el imperio global.

Las relaciones entre globalización imperial y movimientos sociales son complejas, cambiantes y están sujetas a reveses y avances. Este estudio, con atención a Latinoamérica, plantea diversas hipótesis al explorar la relación entre globalización y movimiento social durante un período de treinta y cinco años: desde el comienzo de la doctrina del libre mercado que es la fuerza motora de la globalización (1975) hasta hoy (2010). Este arco temporal nos proveé del tiempo suficiente para observar las operaciones a largo plazo del capital global y las trayectorias históricas de los movimientos sociales. Tomando Latinoamérica en su conjunto como una sola entidad, ampliamos nuestro campo de acción y minimizamos la posibilidad de desarrollos idiosincráticos específicos para un solo país.

Nuestra investigación se guía por un número específico de hipótesis que serán testadas a través de un análisis histórico de las tendencias económicas globales y la trayectoria de los movimientos sociales. Empezaremos haciendo un breve repaso de las dinámicas de la globalización y el crecimiento de los movimientos sociales en Latinoamérica para entonces especificar nuestras hipótesis clave acerca de las relaciones entre globalización y movimientos sociales.

Globalización: Clase, Estado y Economía

El comienzo de una nueva y dinámica fase de expansión de capital imperial, que llamaremos globalización, debe mucho al resultado político favorable de la lucha a escala mundial entre el capital y la clase obrera. La derrota y retirada de la clase obrera en Occidente, particularmente en EE.UU. e Inglaterra, y la autodestrucción de los regímenes comunistas del este pusieron los cimientos para una agresiva cruzada global contra regímenes y movimientos de izquierda en el tercer mundo, especialmente en Latinoamérica. El retroceso de los movimientos obreros fue particularmente vicioso y triunfal en Latinoamérica, donde la mayor parte del continente experimentó la instauración de dictaduras militares que desmantelaron las restricciones nacionales a los flujos de capital y los aranceles.

Dentro de este nuevo marco global de artífices de la construcción imperial y regímenes autoritarios colaboracionistas, hay varios factores que intensificaron la expansión global económica.

(1) La innovación tecnológica, especialmente las tecnologías de la información, aceleró los flujos de capital y mercancías.

(2) La acumulación a gran escala de capital en los Estados imperiales, una bajada relativa en los porcentajes de los beneficios y el creciente rol del capital financiero espolearon las inversiones en ultramar, la especulación y las liquidaciones de empresas privatizadas.

(3) La competición intensificada entre EE.UU., la Unión Europea y Asia, llevó a las MNC (Corporaciones Multinacionales en sus siglas en inglés) a buscar ventajas asegurando bancos y recursos; cuotas de mercado dentro de Latinoamérica.

(4) El surgimiento de dictaduras derechistas pro occidentales proveyó condiciones socioeconómicas excepcionalmente favorables para liquidaciones y adquisiciones de empresas y recursos locales, extraordinarios dividendos en especulación financiera y oposición mínima de reprimidos sindicatos y partidos nacionalistas y de izquierda.

Como consecuencia de estos cambios estructurales, se pusieron en práctica doctrinas de libre mercado y políticas neoliberales con el resultado de acuerdos de libre comercio bilaterales (NAFTA- Tratado de Libre Comercio de América del Norte en sus siglas en inglés-) y desregulación de las economías. El crecimiento de la actividad especulativa enraizó y prosperó al mismo tiempo que las redes de garantía social fueron desmanteladas.

Después de más de dos décadas de desarrollo altamente polarizado y crecimiento mediocre, las economías neoliberales se estancaron y entraron en crisis: los precios de las mercancías (commodities) cayeron, las burbujas financieras estallaron, estafas bancarias a gran escala empobrecieron a los ahorradores de la clase media, inversionistas fueron defraudados... llevando a un colapso económico virtual y a un desempleo masivo. En los primeros años del nuevo milenio, Latinoamérica se enfrentó a una crisis sistémica en la cual los regímenes neoliberales fueron depuestos, los movimientos sociales crecieron y las bancarrotas económicas se multiplicaron. Se elegieron partidos y coaliciones de centro izquierda que tendieron a implantar medidas de mejora que aliviaron el impacto de la crisis. Se aprobaron paquetes de estímulo para reavivar las economías. El auge de los precios agrícolas y minerales en el mercado mundial facilitó la recuperación económica, que duró hasta el comienzo de la recesión económica de 2008.

Movimientos Sociales

Brotando del polarizado crecimiento, de la intensificada explotación del trabajo y del desplazamiento de campesinos y granjeros, todo ello endémico de las políticas de libre mercado, el descontento social se extiende en las zonas rurales, especialmente entre los trabajadores rurales sin tierra, los campesinos y las comunidades indígenas. Emergió una nueva generación de líderes militantes con capacidad para conectar el malestar local con políticas estructurales nacionales e internacionales. Los movimientos de masas se establecieron en los primeros años de la década de los noventa y lanzaron una serie de campañas masivas y movilizaciones que se extendieron a las ciudades e hicieron involucrarse a la creciente masa de trabajadores urbanos desempleados, funcionarios, y empresarios y profesionales de clase media empobrecidos y cada vez menos reciclables.

Las crisis precipitaron revueltas a gran escala, comandadas por los nuevos movimientos sociales, que demandaban cambios sistémicos pero se apaciguaban ante la elección de regímenes de centro izquierda. La primera década del siglo XXI ha sido testigo del ascenso y declive de la actividad de movimientos que eventualmente se asentaban en cambiantes nichos del nuevo orden presidido por los regímenes de centro izquierda.

Hipótesis Clave

La expansión de la ‘globalización’ o el desarrollo del modelo imperialista centralizado fueron acompañados del crecimiento de los movimientos sociales de masas. Esto plantea la cuestión fundamental de la relación entre los dos procesos. Presentamos varias hipótesis para explorar esta relación.

(1) Cuanto mayores sean las desregularizaciones de la economía, mayores serán la aceleración de la globalización y el impulso para el crecimiento de los movimientos sociales.

(2) Las crisis y el colapso de la globalización desregularizada lleva a un mayor protagonismo y una mayor radicalización de los movimientos sociales hasta incluir levantamientos sociales que deponen regímenes en curso.

(3) Cuanto mayores son la regulación y el control del proceso de globalización por parte del régimen, menor es el impacto de las crisis, más moderadas las actividades de los movimientos sociales y menos probable una rebelión popular.

(4) Cuanto más débil sea la red de seguridad social en tiempos de crisis, mayores serán los movimientos sociales y más radicales sus demandas. Por el contrario, cuanto más fuerte sea la red de seguridad social en tiempos de crisis menor será el crecimiento de movimientos sociales y más reformistas sus demandas.

(5) La depreciación mundial de las mercancías (commodities) tiene más posibilidades de crear como subproducto movimientos sociales radicales que los períodos de precios boyantes.

Combinando nuestras cuatro principales variables en una sóla hipótesis sobre la relación de la globalización y los movimientos sociales, llegamos a las dos proposiciones siguientes:

Las condiciones óptimas para los movimientos sociales radicales de masas aparecen cuando una economía sufre una alta desregularización, en tiempos de crisis financieras y recesión productiva, cuando los precios de las mercancías (commodities) están a la baja y en un contexto débil de garantías sociales.

Por el contrario, los movimientos sociales radicales de masas tienen menor posibilidad de surgir bajo una economía altamente regulada, con una fuerte red de seguridad social y en un contexto mundial de precios de mercancías (commodities) al alza y economía boyante.

Poniendo a prueba la hipótesis: Latinoamérica 1980-2010

Entre 1980 y 1990, Latinoamérica experimentó un período de creciemiento moderado y precios estables en el mundo para sus mercancías (commodities). Éste fue un período de desmantelamiento mayor de las regulaciones estatales sobre la economía y de un debilitamiento de las redes de seguridad social. Y aún así no se produjeron levantamientos sociales importantes ni se crearon movimientos sociales de masas, excepto en Chile entre 1985 y 1986, que terminaron con el pacto político, respaldado por EE.UU., entre los pinochetistas y los partidos de la socialdemocracia cristiana y su subsecuente ascenso al gobierno en 1990.

Durante la primera mitad de la década de los noventa los precios de las mercancías (commodities) descendieron hasta mínimos históricos, la red de seguridad social continuaba deteriorándose; los beneficios del capital se multiplicaron en una orgía de privatizaciones y adquisiciones extranjeras mientras el crecimiento general se estancaba. Crecieron los movimientos sociales, la movilización de masas, extendiéndose del campo a las ciudades aunque se dieron pocas rebeliones populares.

En el período entre el final de la década de los noventa y los primeros años del 2000 (aproximadamente 1999-2003) se experimentó una gran crisis socio-económica y política, incluyendo crisis económicas y financieras en Argentina, Bolivia, Brasil, Venezuela, Ecuador, Perú y Uruguay. Después de más de veinte años de políticas de libre mercado acompañando al proceso de globalización, la red de seguridad social estaba hecha jirones. Los precios de las mercancías (commodities) se mantenían bajos y la desregularización financiera agudizaba la vulnerabilidad de las economías ante la recesión en EE.UU.

Entre 2000 y 2005 los regímenes neoliberales se depusieron o cambiaron en Argentina (tres regímenes en dos semanas- 2001-2002), Bolivia (2003, 2005), Ecuador (2000, 2005), Perú, Uruguay, Brasil, Venezuela (el régimen golpista duró cuarenta y ocho horas- 2002). Los movimientos sociales crecieron precipitadamente en toda la región y sus demanadas se radicalizaron, demandas que incluían cambios estructurales fundamentales. El Movimiento de los Campesinos sin Tierra en Brasil (MST) lideró los movimientos de ocupación masiva de tierras en el país. Levantamientos obreros, campesinos e indígenas expulsaron en Bolivia a dos gobiernos elegidos en curso. En Ecuador, coaliciones de movimientos indígenas y urbanos derrocaron un gobierno neoliberal en curso en 2000 y un movimiento ampliamente basado en ciudadanos de las urbes expulsó a un régimen neoliberal corrupto en 2005. En Argentina, una rebelión popular liderada por organizaciones vecinales de trabajadores de clase media, desempleados y empobrecidos, expulsó a presidentes neoliberales y dominó la política de 2001 a 2003. En Venezuela, una movilización popular masiva, con aliados militares, expulsó a la junta empresarial-militar de abril de 2002, respaldada por EE.UU., y restableció en el poder al Presidente Chávez.

El período entre 2003 y 2008 fue testigo de una subida pronunciada de los precios de las mercancías (commodities) hasta niveles récord. El auge de los regímenes de centro izquierda estuvo acompañado de controles sobre el capital, la restauración parcial de la red de seguridad social, una recuperación económica rápida y un crecimiento relativamente alto. Los movimientos sociales dejaron de crecer, sus demandas se centraron en reformas inmediatas, las movilizaciones fueron menos frecuentes y algunos de sus líderes clave fueron designados cargos en la administración.

En el período entre 2008 y 2010 se produjo un pronunciado descenso del crecimiento que reflejaba el impacto de la recesión mundial y la bajada de los precios de las mercancías (commodities). Mientras la mayoría de los países entraba en recesión, el sistema financiero no experimentó un colapso comparable al del período anterior (2000-2002), en parte debido a los controles sobre el capital que tenían lugar desde la primera parte de la década. Mientras crecía el desempleo y los niveles de pobreza se incrementaban, la mejora de la red social minimizó el impacto de la recesión. Los movimientos sociales aumentaron su actividad y experimentaron un crecimiento medio pero con pocos, si es que alguno, retos al poder estatal, al menos durante los primeros dos años de duración de estas crisis en transcurso.

Conclusión

Nuestro repaso histórico demuestra que factores como la implantación de cambios neoliberales y la profundización en la globalización no llevan por sí solos al crecimiento de movimientos sociales masivos y radicales: así lo atestigua el período de 1980 a 1990. Ni tampoco el bajo precio de las mercancías (commodities), una débil red de seguridad social o unos ingresos estatales en declive provocan levantamientos populares y la creación de movimientos sociales radicales de masas. De la misma forma, una crisis económica, como la recesión de 2008 a 2010, no ha llevado a un resurgir de los movimientos sociales de masas radicales o de las rebeliones populares.

Sólo cuando una combinación de factores internos, como una débil red de seguridad social y una economía desregulada, y una crisis externa, como una recesión global, y unos precios de mercancías (commodities) mundiales a la baja, tenemos condiciones posibles para el crecimiento de movimientos sociales de masas radicales y dinámicos.

Los escritores que se centran o empiezan desde una perspectiva de ‘sistema mundial’ o cualquier otra de carácter ‘globalista’ cuando intentan estudiar el auge de los movimientos sociales como una función de las ‘operaciones’ de mercado fracasan a la hora de tener en consideración las luchas políticas y sociales internas y las políticas sociales estatales resultantes como factores determinantes.

Deberíamos resaltar que las rebeliones de los movimientos sociales no ocurren de repente porque todas las contingencias tengan lugar. Los levantamientos sociales a finales de los años noventa y la primera mitad de los años del nuevo milenio tuvieron una década de gestación: organizándose, acumulando fuerzas sociales, creando alianzas con disidentes de las instituciones -como miembros radicales de la iglesia- y desarrollando líderes y cuadros de mando. Las crisis económicas, como mucho, fueron el evento “disparador” del severo descrédito de la clase dominante, minada la imperante ideología de la ‘globalización’, que permitió a los movimientos dar un salto cualitativo de la protesta a la rebelión política y el cambio de régimen.

Finalmente, aunque no es esencial para este estudio, deberíamos indicar que mientras los movimientos sociales en su climax fueron capaces de derrocar regímenes neoliberales, no fueron capaces de conseguir poder político y revolucionar la sociedad: sus levantamientos permitieron a políticos de centro izquierda llegar al poder. Irónicamente, una vez en el poder, aprobaron suficientes reformas económicas y sociales como para mantener a distancia la vuelta a la radicalización de los movimientos cuando la crisis económica mundial golpeara de nuevo al final de la primera década de este siglo.

James Petras y Henry Veltmeyer

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Fuente.

martes, 27 de octubre de 2009

Cacerola de teflón.

Viendo un par de cosas llegué a esta canción de Copani.
Es un tema pasado?

domingo, 25 de octubre de 2009

Otra vez, enfoques.

Las denuncias que Morales hizo sobre la líder del movimiento jujeño “Túpac Amaru”, generaron diferentes semblanzas en los diarios corporativos. La verdad estará metida entre todos los intersticios, o no.

Pero lo interesante es que muestran el manejo de las versiones sobre la realidad.

Una anécdota contada en Mundo Perverso:

Hurbert Beuve-Méry, que fue fundador del diario Le Monde, recibe a un joven periodista y éste le pregunta “¿Sobre qué quiere que escriba?”; entonces Beuve-Méry le dice: “Sobre lo que quiera”. Ante eso, el periodista le pregunta cuál es la línea del diario y el director le responde: “No, ponga sus ideas; si puede argumentarlas, está bien”. Entonces, el joven periodista se va y cuando está por salir Beuve-Méry le dice: “Momentito, momentito. Eso sí: si va a poner un adjetivo, venga a verme”

Sin más, las versiones de los diarios:

Clarín:

Milagro Sala: una comandante K que controla más de $ 200 millones

La Nación:

El increíble estado paralelo que levanta Milagro Sala

Crítica:

“Sólo tengo un trabuco naranjero que me regalaron”

Página/12:

“Ningún partido hizo lo que hacemos nosotros”

Que cada uno saque sus conclusiones.-

miércoles, 21 de octubre de 2009

Más enfoques

Este es un ejercicio solamente disponible para los que leen en inglés, desafortunadamente.

Leyendo cosas por ahí, llego a este informe de Reuters donde se muestra la profundidad de la crisis Cubana (“Cuba's declining trade betrays depth of its crisis”).

Yo no quiero ponerme del lado de nadie, sólo plantear otra manera de ver los mismos datos.

Después de leer sobre la soberanía alimentaria, no encuentro mal que el comercio exterior tenga peores números en términos de dólares. Lo que importa, más que las arcas de las naciones, son sus habitantes.

Sugiero leer también, la nota de este post.

Archirricos

La banda de los 400 archirricos.